viernes, 16 de noviembre de 2012

¿Por qué lo llaman reordenación cuando quieren decir privatización?

@ferminadaza68 nos ha enviado un enlace a este artículo publicado en apuntesdeunprofe.blogspot.com.es:

Ayer fueron citados siete centros de Móstoles, aparte de otros de la zona sur. Había cuatro puntos:
  1. Viabilidad de los centros.
  2. Mejora de la oferta educativa.
  3. Consolidación de las plantillas de los centros.
  4. Reorganización de la FP.
Se pueden resumir en uno: hay que reordenar la zona sur. Actuaciones: fusionar centros y transformar los centros en FP.  En Móstoles, las fusiones planteadas son las siguientes: el Octavio Paz (que nació de la fusión hace poco de El Cañaveral y el Ana Ozores) se fusiona con el Nebrija, aunque la jugada se complica con el pase del Juan Gris al Octavio Paz (el dato seguro que está mal porque no lo entendí muy bien, me pareció un traspaso a tres bandas de la NBA). El Luis Buñuel pasa a ser centro específico de FP. Sus alumnos de la ESO se van a Los Rosales y recibe grupos del módulo Servicios de la Comunidad y Artes Gráficas del Europa. Por su parte, el Felipe Trigo queda como centro específico de FP y se recibe a los alumnos de Administración del Buñuel. La ESO y el Bachillerato pasa al Falla.

Un tetris complicado que se resume en que si había dos centros, quedará uno, por más que disfracen la realidad. Con estas fusiones, desaparecerán el Luis Buñuel, el Felipe Trigo y el Octavio Paz. Lo "extraño" es que el Ayuntamiento está conforme con estos cambios que permiten que centros públicos desaparezcan. Es el preludio a la ley de la LOMCE, por la cual los institutos públicos tendrán que especializarse: unos darán el bachillerato de artes plásticas, otros el técnico, otros la ESO... Lo que se avanza en la zona sur se aplicará en toda la Comunidad de Madrid (y, por extensión, al resto del Estado, que la sombra de Wert es alargada) más tarde o más temprano. Esta especialización supondrá el cierre de muchos centros. Los que sobrevivan en esta primera fase no tienen asegurado su pervivencia después.

Hay que recordar que ya en nuestra Comunidad la friolera del49% de la oferta educativa que se oferta forma parte de la enseñanza privada. Se pretende que de los 50.000 profesores (incluidos maestros) las cifras se reduzcan como máximo a 38.000. No hace falta ser un genio en matemáticas para ver que si se fusionan centros, se aumentan ratios y horas lectivas, sobramos una cantidad importante de docentes. Por ejemplo, en las especialidades de Dibujo, Música y Educación Física se verán abocadas a que sus profesores con oposición pero sin plaza tendrán que hacer sustituciones. Los interinos, fuera.

El movimiento contra la Pública es imparable y ahora más que nunca el ritmo es vertiginoso. Una fusión y su subsiguiente reordenación de la plantilla no significa la salvación del centro. Por lo visto, la Comunidad de Madrid no admitirá que haya institutos con menos de 16 grupos de la ESO y 4 de Bachillerato. Un centro fusionado que empiece a perder alumnos correrá el sino del Octavio Paz, cuya fusión ha derivado en desaparición. 

Desplazamientos forzosos, personal sobrante por una parte, menos grupos en el cómputo total, sí; pero no todo es ahorro: se requerirán obras para adaptarse a los cambios, se perderán los recursos empleados para dotar a los centros de material, las remodelaciones emprendidas años atrás para que los centros específicos de FP pasaran a albergar también la ESO volverán a su punto de origen (un ejemplo: en el Felipe Trigo el año pasado hubo que invertir 50.000 euros para que el gimnasio del colegio cerrado Tierno Galván pasase al Trigo. Ese dinero, un año después, se puede considerar tirado a la basura). Luego nos venden que es un tema económico. Que no nos engañen: los recortes tienen un cariz ideológico y el horizonte es la privatización
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Lee el artículo completo en apuntesdeunprofe.blogspot.com.es

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